No contaban con mi astucia....!!
El Chapulín Colorado fue una serie de televisión mexicana, parodia de los programas de superhéroes, creada por Chespirito. Fue transmitida en México por primera vez en 1970 como un segmento del programa "Los Supergenios de la mesa cuadrada" donde actuaba Chespirito y tres de los futuros miembros de la serie.
Su nombre se refiere a un chapulín (el nombre dado en México a una especie de saltamontes) de color rojo o colorado.
Chapulín con frecuencia y por equivocación atrapaba a las personas inocentes y dejaba ir a los criminales, causando situaciones graciosas. Sin embargo, al final, todo se aclaraba (típicamente por otros o por algún accidente debido a sus errores) y los malos finalmente eran llevados a la cárcel, obteniendo el Chapulín todo el crédito de su captura, aunque no todos los episodios tenían un final agradable por factores de la trama.
Era un superhéroe vestido completamente de rojo (aunque también usaba a veces un uniforme amarillo) con un corazón amarillo con las iniciales CH en rojo. Tenía dos antenas de color rojo y amarillo a las cuales llamaba sus "antenitas de vinil". Chapulín siempre llevaba un mazo rojo, al cual llamaba su "chipote chillón". También podía tomar sus "pastillas de chiquitolina", las cuales lo encogían al tamaño de un chapulín. Otra arma que ocasionalmente usaba para hacer el bien (aunque a veces cayese en manos indeseables) era la "chicharra paralizadora", un cornetín de aire que paralizaba con un pitido (y desparalizaba con un par de ellos) a quien recibiera el sonido de forma directa.
En el programa, siempre se presenta al Chapulín de la siguiente manera:
Más ágil que una tortuga... más fuerte que un ratón... más noble que una lechuga... su escudo es un corazón... es ¡El chapulín colorado!
Frases famosas
"Oh, y ahora ¿quién podrá defenderme?" Entonces, El Chapulín aparecería de la nada diciendo "¡Yo!", a lo que la víctima exclamaba con emoción "¡El Chapulín Colorado!", y El Chapulín siempre respondía entonces diciendo "¡No contaban con mi astucia!"... y normalmente se estrellaba contra alguna pared o cometía alguna de sus típicas torpezas.
Asimismo, cuando se atemorizaba, rezaba la siguiente oración: "Árbol de la esperanza, mantente firme, que no lloren tus ojos al despedirme".
"¡Síganme los buenos!"
"Lo sospeché desde un principio"
"Todos mis movimientos están fríamente calculados"
"Se aprovechan de mi nobleza"
También, al tratar de dar consejos, solía mezclar dos dichos populares. Por ejemplo:
- "Más vale pájaro en mano que ciento volando"
y
- "El que madruga Dios lo ayuda"
se convierten en
- "Más vale pájaro en mano que Dios lo ayudara...no...Dios ayuda al que vuela como pájaro...no... bueno, la idea es esa."
"Escápenlo que se agarra"
Que no panda el cúnico".



